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[Video] Memoria de papel | Los cines tradicionales quedan en el recuerdo – El Sol de Tlaxcala

A lo largo de las décadas, los cines han sido parte fundamental de la oferta recreativa de los tlaxcaltecas, actividad que por mucho tiempo estuvo lejos de ser accesible como lo es actualmente a través de la televisión y las plataformas digitales.

Recordar los cines Matamoros, Santa Ana y Cuauhtémoc, que fueron los de mayor apogeo durante los años sesenta y setenta, es hacer un nostálgico viaje a la forma de convivencia, costumbres y hasta paisajes locales que se han transformado al paso del tiempo con la llegada de la tecnología y la globalización.

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El Sol de Tlaxcala ha documentado en sus páginas, a través de las carteleras de cine, la manera en que la modernidad fue modificando las preferencias de la audiencia, así como las formas de consumir el séptimo arte.

Durante décadas, hasta la segunda mitad de los años 2000, abrir las páginas del Diario de los Tlaxcaltecas significaba ver un escaparate de la variedad cinematográfica, y representaba la principal herramienta para elegir qué película disfrutar.

Carteleras de los cines Matamoros y Cuauhtémoc, que estuvieron en el municipio de Tlaxcala, así como el Cine Victoria, en Apizaco, y el Cine Santa Ana, en Chiautempan, hasta la oferta de salas más modernas como los Cinevas, Multicines Plaza Tlaxcala, Cinemas Apizaco, y de corte cultural como la Sala de Cine Miguel N. Lira, fueron parte de la cotidianidad de este Diario.

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Para recordar los años de esplendor de los complejos cinematográficos tlaxcaltecas platicamos con el escritor Efrén Minero, quien nos compartió una postal de lo que fueron los cines de antaño en nuestro estado pues fue un testigo directo de esta evolución.

LOS CINES MATAMOROS Y CUAUHTÉMOC, EN LA CAPITAL

“Recuerdo en la niñez, a finales de los años sesenta y principios de los setenta, que hablar de cines en Tlaxcala era hablar de dos específicamente: el Cine Matamoros, que está ahora donde está la Plaza Xicohténcatl, y el Cine Cuauhtémoc, que se encontraba en el centro de la ciudad. Estoy hablando de la época en la que había permanencia voluntaria, te daban dos películas; había palomitas, refrescos y quizá dos o tres antojitos embolsados y nada más”, recordó.

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El Cine Matamoros se localizó en un inmueble que fue demolido para la construcción de lo que actualmente es la Plaza Xicohténcatl, en el centro histórico de la capital, mientras que el inmueble que albergó al Cine Cuauhtémoc se localiza frente a la Plaza de la Constitución, el cual durante los años recientes ha funcionado como centro nocturno.

“El Cine Matamoros estaba donde ahora está la Plaza Xicohténcatl, que eran dos manzanas espantosas, unos adefesios urbanos; estaba a la mitad, donde está ahora la estatua de Xicohténcatl. Tenía tres entradas en forma de arco. Era un cine como eran los cines en aquella época: muy amplio y frío. Para ir al cine caminabas toda la avenida Juárez, pasabas por el portal donde se ponían unas señoras que vendían dulces típicos y podías comprar algo ahí antes de entrar a la función”, detalló Minero.

Mientras que el Cine Cuauhtémoc también tuvo su época dorada durante las décadas de los sesenta y setenta, hasta que a finales de los años noventa dejó de funcionar.

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“El cine Cuauhtémoc era un poco más pequeño, el techo tenía un plafón con estrellas y tenía una luz indirecta en los dos extremos; era un cine un poco más agradable. Las tortas eran fundamentales; las de milanesa, grasosas y olorosas”.

EL CINE SANTA ANA, EJEMPLO DE MODERNIDAD

Otra de las emblemáticas salas cinematográficas, que tuvo su época de gloria durante los años setenta, es el Cine Santa Ana. Este Diario documentó su inauguración el 23 de abril de 1962, la cual encabezó el obispo Luis Munive y Escobar con una ceremonia religiosa. En esta nota periodística se resaltó que este emprendimiento de la familia Temoltzin significaba poner a la vanguardia a la ciudad de Chiautempan con una moderna sala dotada de espacio para más de 2 mil espectadores y un proyector con la tecnología de punta en esos años.

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Hacia los años noventa, este cine cambió su cartelera familiar y proyectó durante varios años películas para adultos. A principios de los 2000 regresó a ser un cine apto para todo el público, y sería a mediados de esa década cuando cerraría definitivamente sus puertas. Actualmente, el edificio alberga una cadena de electrodomésticos.

LOS CINES VICTORIA Y CINEMAS APIZACO

El Cine Victoria fue el que dio vida al séptimo arte en la región de Apizaco hacia los años sesenta; inmueble que, en su inauguración en 1916, operó como teatro para después convertirse en un espacio para la cinematografía, que brindó funciones de matiné que iniciaban desde las 10 de la mañana, con un costo de boleto de 10 centavos. El inmueble, ubicado en la avenida 16 de Septiembre, fue demolido en los años ochenta.

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Cinemas Apizaco abrió sus puertas en 1975 en la calle Hidalgo, como una iniciativa de la familia Torres Conde, y luego de casi 40 años de servicio cerró sus puertas en noviembre de 2013.

EN 1987, EL CINE DE ARTE LLEGA A TLAXCALA

El cine de arte formó parte de la oferta en Tlaxcala a partir de 1987, año en que se inauguró la Sala Miguel N. Lira como un proyecto del Gobierno del Estado para acercar este tipo de cintas a la población.

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“En la época de Tulio Hernández surge la Sala Miguel N. Lira, y eso fue importantísimo porque por primera vez el cine comercial tiene una competencia que era una sala dedicada al cine diferente, con mucho espacio para el cine mexicano, para las películas francesas, italianas, cine de todo el mundo. Fue un momento de mucho respeto, apertura y visión para el cine y se conformó un público muy sólido”, detalló Efrén Minero.

LA MODERNIDAD HACIA LOS AÑOS NOVENTA Y 2000

Hacia la década de los noventa comenzarían a aparecer los cines con un concepto más contemporáneo. Con salas más pequeñas, una dulcería en forma y con estrenos de películas de forma simultánea con las demás ciudades del país. Hablamos de ofertas como los Cinevas y Multicines Plaza Tlaxcala, que aún opera en la zona de Ocotlán.

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LA OFERTA DE PELÍCULAS

La oferta cinematográfica se conformaba por películas mexicanas y estadounidenses, principalmente; y hay películas que aún seguimos recordando por ser taquilleras y por el impacto causado en los espectadores.

“La película que yo más recuerdo por el impacto, y la única que recuerdo de hecho, es ‘El Exorcista’. Fue un fenómeno porque era la primera vez que se trataban esos temas. La gente gritaba, se asustaba mucho”, comentó el escritor.

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Las carteleras publicadas en El Sol de Tlaxcala durante noviembre de 1975 atestiguaron la llegada de esta cinta al estado, que se convertiría en un referente del género de terror.

Otros de los grandes éxitos taquilleros que se recuerdan al paso de los años es “Titanic” -película protagonizada por Kate Winslet y Leonardo Di Caprio- que llegó a los cines tlaxcaltecas en febrero de 1998 y durante varios meses formó parte de las carteleras de todos los cines de la entidad en aquel año.

“La Pasión de Cristo” -cinta polémica por el tratamiento que da a este pasaje bíblico- fue otra de las películas que causaron sensación. El Sol de Tlaxcala documentó el 19 de marzo de 2004 este hecho, con una nota sobre la asistencia del entonces obispo, Jacinto Guerrero Torres, al estreno de la cinta; proyección a la cual también asistieron monjas y sacerdotes católicos.

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En el 2010 llegaron al estado las primeras cadenas nacionales que desplazarían a las compañías locales. Asimismo, la accesibilidad del internet y de las redes sociales dejaría obsoletas las carteleras impresas para dar paso a la tecnología de revisar las funciones desde el celular hasta hacer la compra de boletos desde este dispositivo.

La nostalgia por los cines de antaño aún se conserva en generaciones de tlaxcaltecas que vivieron la época de esplendor de las salas locales, y permanece también en las memorias de papel de El Sol de Tlaxcala.

ÉPOCA DORADA

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  • El Cine Cuauhtémoc también tuvo su época dorada durante las décadas de los sesenta y setenta, hasta que a finales de los años noventa dejó de funcionar.
  • En los 90s, el Cine Santa Ana cambió su cartelera familiar y proyectó durante varios años películas para adultos.

12 años han pasado desde que llegaron al estado las primeras cadenas nacionales que desplazarían a las compañías locales, sucedió en 2010.

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