La inauguración de la Copa Mundial de Futbol en Qatar la FIFA 2022 centró la atención mundial y puso el foco en este Estado del golfo Pérsico, este pequeño país, mostró al mundo cómo es capaz de organizar un evento deportivo con sus estadios impresionantes, con aire acondicionado, instalaciones tecnológicamente vanguardistas, un país abierto al mundo, gracias al fútbol.
Lo que no nos mostrará Qatar es la cara oscura, la difícil situación de las personas migrantes que han hecho posible el Mundial, ya que desde que la FIFA concedió en 2010 la organización del campeonato a ese país, miles de trabajadores migrantes incluidas trabajadoras del sector doméstico (las grandes olvidadas) siguen sufriendo diversos abusos, como robos de salario, trabajo forzoso y explotación, toda vez que los migrantes que construyeron el moderno estadio que estamos viendo en este año 2022 ha sido bajo sufrimiento, abusos y explotación, mientras la FIFA obtiene enormes beneficios.
Migrantes procedentes de Bangladesh, India y Nepal que trabajan en la transformación del emblemático estadio Jalifa y los jardines de las instalaciones deportivas y zonas verdes circundantes, la denominada “Aspire Zone”, están siendo explotados, algunos son objeto de trabajo forzado, no pueden cambiar de trabajo, no pueden salir del país y suelen tener que esperar meses para cobrar sus salarios, viviendo en condiciones verdaderamente espantosas, mientras, la FIFA, sus patrocinadores y las empresas de construcción implicadas obtienen enormes beneficios económicos de la celebración del torneo.
Hasta este momento se han detectado ocho formas de explotación que sufren los trabajadores migrantes de las obras del estadio Jalifa y de “Aspire Zone”, como lo es: 1. Las elevadas comisiones de contratación, toda vez que, muchos migrantes buscan trabajo en Qatar para huir de la pobreza en países como Nepal, Bangladesh e India, sin embargo, para conseguir empleo deben pagar elevadas comisiones para su contratación, sumas que iban desde 500 a 4.300 dólares estadounidenses a contratistas sin escrúpulos en sus países de origen, muchos están endeudados, por lo que temen dejar su empleo cuando llegan a Qatar; 2. Terribles condiciones de vida, normalmente, los trabajadores soportan condiciones de hacinamiento y de falta de higiene y seguridad en sus alojamientos, hombres durmiendo en literas en habitaciones para ocho o más personas, sin embargo, el derecho qatarí y las Normas para la Protección de los Trabajadores permiten como máximo cuatro camas por habitación y prohíben el uso compartido de camas y el uso de literas; 3. Mentiras sobre el salario, los agentes de contratación, hacen falsas promesas respecto al salario que recibirán los trabajadores, y sobre la clase de empleo ofertado, los 300 dólares al mes que a un hombre de Nepal le habían prometido que iba a cobrar resultaron ser sólo 190 una vez que empezó a trabajar en Qatar, aún y cuando los trabajadores explicaban que les habían prometido un salario superior, el gerente les menciona aquí cobrarás este sueldo y nada más, con la amenaza de que si sigues protestando les cancela su visado y los mandan de vuelta a casa; 4. Retrasos en el pago de salarios, lo que trae consigo consecuencias desastrosas, ya que los trabajadores no pueden pagarse la comida, enviar dinero a sus familias ni hacer pagos sobre préstamos asociados a la contratación, situación que a muchos los lleva al borde de la desesperación; 5. No pueden abandonar el estadio ni el campamento, incluso algunos empleadores no renuevan el permiso de residencia de sus trabajadores, a pesar de que están obligados a hacerlo según el derecho qatarí, toda vez que con los documentos de identidad, los trabajadores pueden demostrar que tienen permiso para vivir y trabajar en Qatar, el problema es que sin ellos, pueden ser encarcelados o multados, por esa razón, tienen miedo de aventurarse más allá de la zona de obras o del campamento donde viven los trabajadores; 6. No poder salir del país ni cambiar de trabajo, ya que sus empleadores les confiscan el pasaporte a todos los trabajadores, de hecho, si quieren salir de Qatar, deben conseguir un “permiso de salida” aprobado por su empresa, sin embargo, los empleadores suelen hacer caso omiso de estas solicitudes, o incluso amenazan a los trabajadores, diciéndoles que no pueden marcharse hasta que termine el contrato, lo que podría significar otros dos años; 7. Si los trabajadores se quejan de las condiciones o piden ayuda, normalmente son intimidados y amenazados por sus empleadores diciéndoles que deben seguir trabajando o no se irás nunca; 8. Son sometidos a trabajos forzosos y quienes se niegan a trabajar debido a las condiciones son amenazados con deducciones de la paga, o con ser entregados a la policía para su expulsión sin recibir el sueldo que les corresponde.
Lamentablemente el trato que reciben los trabajadores y trabajadoras migrantes sólo es una de las violaciones de derechos humanos que conforman el alarmante historial de violaciones a los derechos humanos en Qatar, las autoridades reprimen la libertad de expresión, la libertad de prensa y la libertad de asociación; los juicios sin garantías son muy preocupantes; las mujeres siguen sufriendo discriminación en la ley y en la práctica; y las leyes siguen discriminando a las personas LGBT, que por cierto, es otro de los grupos perseguidos y discriminados en Qatar, el artículo 296.3 del Código Penal tipifica como delito diversos actos sexuales consentidos entre personas del mismo sexo, y establece posibles penas de cárcel para toda persona que “impulse o induzca o incite a un varón, por cualquier medio, a cometer un acto de sodomía o licencioso”, de igual modo, el artículo 296.4 establece sanciones para toda persona que “induzca o incite a un hombre o una mujer, por cualquier medio, a cometer actos contrarios a la moral o que sean ilegítimos”.