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Mala fortuna destroza familia de migrantes tlaxcaltecas – El Sol de Tlaxcala

Un triple fallecimiento en Tijuana, Baja California, una madre en vilo, en Los Ángeles California de Estados Unidos de América (EE. UU.), tres hijas solas en Tlaxcala y engorrosas pruebas genéticas de ADN durante 154 días, forman parte de la migración invisible que deja incompleta a una familia tlaxcalteca.

En 2008, Genoveva y Gerardo, una joven pareja de indocumentados originarios de Texcacoac, municipio de Chiautempan, transformaron la vida de su familia al irse de ilegales a trabajar a los EE. UU.

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El Sol de Tlaxcala presenta la cronología de vida de una familia que forma parte de los 38.5 millones de mexicanos que trabajan en ese país.

HISTORIA DE DOS HOMBRES DE TEXCACOAC

Hija, faltan unos días para que todos estemos reunidos aquí en Tijuana, Baja California, junto con tu mamá que está en Los Ángeles, California, para que Gerardo estudie gastronomía”, escribió Gerardo Polvo Romano la noche del 18 de diciembre de 2022 a través de WhatsApp, a su hija Fernanda, quien vivía en Tlaxcala con sus hermanas Lizbeth y Kimberly.

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Todas las noches, después del trabajo, de lunes a domingo, en el departamento que rentaba el obrero de una fábrica de aluminio se comunicaba con sus tres hijas, solía preguntar por la salud del bebé, hijo de Lizbeth.

También marcaba a un número telefónico internacional hasta Los Ángeles a su esposa Genoveva Pérez, a quien no veía desde antes de la pandemia, pues se fue a trabajar como indocumentada.

Ella forma parte de las cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía respecto a la progresiva feminización migratoria por trabajo, y que alcanza el 49.5 % respecto a los hombres.

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El trabajo de la mujer de 43 años de edad le permitía enviar remesas a su familia desde los Estados Unidos.

Fernanda, quien recientemente se tituló como licenciada en Ciencias Políticas en la Universidad Autónoma de Tlaxcala, narra los planes de su padre y nos muestra fotografías que enviaba desde la empresa donde laboraba junto con su vástago.

En las imágenes, ambos aparecen con el uniforme de seguridad: un overol, casco y gafas. Y decían que, para reunirse en el municipio fronterizo, trabajaban horas extras en la empresa fabricante de perfiles de aluminio para recabar dinero destinado a los boletos de avión de sus tres hijas.

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Gerardo y su hijo soportaban el calor que se registra bajo las naves y fuera de ellas a 20 metros sobre el nivel del mar. Cuando las aguas del Océano Pacífico se apaciguan dejan de enviar ventisca a la tierra, todo se sofoca y dificulta respirar el aire caliente.

Pero vivir en climas extremos ya era habitual para Gerardo quien, desde los 30 años, había cruzado la frontera mexicana para trabajar con su esposa y construir una casa de dos niveles en Chiautempan. Este clima no era el ideal para Gerardo, de 19 años, quien resentía el cambio de clima.

Ante los problemas económicos de la familia, la vida de estos hombres que forman parte de la migración invisible debía cambiar, y entre más rápido, mejor.

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ÚLTIMA REUNIÓN FAMILIAR

Ya que los cuatro hijos que integran la familia Polvo Pérez estaban estudiando, Genoveva dijo que tendría que regresar a los EE. UU. para coadyuvar en el sustento de sus seres queridos mientras pasaba la pandemia, eso fue el último día de diciembre de 2019. La comunicación de la familia siempre existió, y máxime en días festivos o en la celebración de un cumpleaños les invadía la nostalgia.

En diciembre de 2021, se volvieron a reunir para celebrar los cumpleaños 21 y 19 de Lizbeth y Gerardo, el 24 y 25 de diciembre, respectivamente. En esa reunión estuvieron Gerardo con sus hijas Fernanda, Lizbeth y su esposo Fernando, Gerardo Jesús y la menor Kimberly. Lizbeth, quien recientemente había concluido sus estudios en la licenciatura de Desarrollo Integral Infantil en Puebla, estaba embarazada.

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FEMINIZACIÓN DE LA MIGRACIÓN LABORAL

“En 2008, mi esposo y yo nos fuimos a trabajar a Los Ángeles, California, allá nació Kimberly en 2010, nuestra cuarta hija (tres mujeres y un hombre), dos años después nos regresamos a Tlaxcala, pues era muy difícil vivir con una familia separada, con los hijos chiquitos”, comenta a este Diario Genoveva Pérez vía telefónica desde Estados Unidos, donde labora en el ramo de la construcción.

– ¿Qué la llevó a trabajar como persona indocumentada?

– “No había trabajo en México y venía la pandemia de Covid-19, ya conocía ese país, fue un acuerdo de familia, todos estaban estudiando y en Tlaxcala no había trabajo para mi esposo”.

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Agrega: “aquí en Los Ángeles hay mucho trabajo, siempre me cuidé para no contagiarme, logré sobrevivir trabajando y apoyando a mi familia”.

Dice que estar retirada de su familia era muy difícil, aunque le confortaba que todos tenían qué comer y recibían clases en casa, es decir, mediante el estudio virtual.

Reitera que el conocer ese país le facilitó irse de nuevo, “ya había estado en ese lugar con mi esposo y nunca me ha gustado que mi familia sufra, venían meses difíciles en Tlaxcala por la enfermedad viral, esa fue la razón”.

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Explica que trabaja horas extras en el ramo de la construcción, pues “aprendí de todo, acabados en interiores, pegar loseta, azulejo y forrar baños, levantar casas desde los cimientos”.

LAS CASAS DE MADERA

El 26 de febrero de 2022, una semana antes de que naciera Lian -hijo de Lizbeth- Gerardo y su vástago viajaron a Tijuana, el municipio más grande de México en población y de mayor actividad comercial.

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La ciudad fundada el 11 de julio de 1889, como resultado del desarrollo económico, era el lugar perfecto y más cercano hacia Los Ángeles, California, en los EE. UU., donde laboraba de manera ilegal Genoveva Pérez, esposa de Gerardo.

Tijuana, conocida como la esquina de Latinoamérica, era donde Gerardo junior estudiaría la carrera de Gastronomía.

Pasaron los meses y todo iba bien en la ciudad fronteriza de oportunidades para el trabajo, pero también de violencia e inseguridad. Ambos, laboraban de lunes a domingo, siete horas diarias, el equivalente a una jornada.

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Lo que ganaban, 315 pesos diarios, les alcanzaba para comer, pagar la renta y servicios; enviaban otra parte para alimentos y uniformes de Kimberly, de 13 años; pero como la renta del lugar donde vivían era cara, unos seis mil pesos mensuales, Gerardo dijo: “vamos a rentar una casa de madera” y su hijo y compañero de 24 horas, durante más de 300 días, obedeció.

Con sus únicas pertenencias de ropa se mudaron a la colonia El Niño -un lugar con rezago social e inseguro en Tijuana– ahí, pagarían menos por el alojamiento. Lizbeth -la segunda de cuatro descendientes de la familia- refiere que su padre le había informado que durante la primera semana de enero de este año, todos se reunirían en Tijuana.

“La idea era que mi mamá regresara de Los Ángeles, y que mi papá, mi hermano y mis dos hermanas que vivimos en Tlaxcala, viajáramos hasta allá por unos años”, explica. Entrevistada en su casa, en Texcacoac, municipio de Chiautempan, refiere que los planes de su progenitor eran que todos trabajaran para ahorrar y que Gerardo estudiara la carrera de Gastronomía en la Universidad, pues quería conocer el mundo de los restaurantes como su progenitor.

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De hecho, en diciembre de 2021, Gerardo ya había concluido la preparatoria en Puebla, con una especialidad en alimentos. El festejo tuvo lugar en un restaurante capitalino donde trabajaba su padre.

Así lo constata una imagen en el álbum de los recuerdos, que guardan celosamente. Gerardo padre viste un overol negro de chef, en la fotografía aparecen sonrientes Gerardo hijo con un ramo de flores, Fernanda, Lizbeth y Kimberly.

Sin embargo, la madrugada del 19 de diciembre de 2022, derivado de un incendio, tres personas, entre ellos Gerardo Polvo padre y Gerardo Polvo hijo, oriundos de Tlaxcala, murieron calcinados.

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El dictamen de la Dirección de Protección contra Riesgos Sanitarios de la Secretaría de Salud del gobierno de Baja California, señala que las personas fallecieron por asfixia por intoxicación de productos propios de la combustión. Lo que la familia no se explica es qué hacía una tercera persona oriunda del lugar a las tres de la mañana, cuando padre e hijo descansaban para irse a trabajar ese lunes.

El 20 de diciembre, el Noticiero N+ de Foro TV confirmó el fallecimiento de tres personas del sexo masculino al incendiarse una vivienda de madera ubicada en el fraccionamiento El Niño, del municipio fronterizo.

SOLO REGRESO A TLAXCALA CON LOS CUERPOS: FERNANDA

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El 20 de diciembre de 2022, Fernanda viajó a Tijuana al enterarse del fallecimiento de su padre y hermano. Desde entonces y hasta el 22 de mayo de este año se dedicó a aportar pruebas y documentación para liberar los cuerpos de sus familiares. El caso fue iniciado bajo la carpeta de investigación número 0204-2022-56674 ante el ministerio público de la Fiscalía del Estado de Baja California, región Tijuana.

Dos pruebas genéticas de ácido desoxirribonucleico (ADN) fueron practicadas en diciembre de 2022, primero a ella luego a un hermano de su progenitor, pero ninguna de las dos sirvieron.

El 23 de febrero, por instrucciones de Ernestina Carro Roldan, titular de la Procuraduría General de Justicia del Estado de Tlaxcala, personal médico procedió a practicar en el estado una prueba de ADN a la progenitora de Gerardo Polvo Romano.

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La diligencia tardó 30 días. Tras verificar las pruebas genéticas, la Fiscalía informó a Fernanda que habían identificado dos de los tres cuerpos calcinados el 19 de diciembre y que correspondían a sus familiares. No obstante, un error de la Fiscalía aplazó el trámite.

El 21 de abril, sin causa justificada, los cuerpos fueron enviados a la fosa común y vino la desinformación que existía en la Fiscalía de la región Tijuana.

Antonio Medina, agente del Ministerio Público, ofreció a Fernanda que el martes dos de mayo entregarían los cuerpos a sus familiares, pero nunca se cumplió. Entonces, denunció los hechos ante representantes de los medios de comunicación y la Comisión Estatal de Derechos Humanos.

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Fue el 24 de abril a las 13:44 horas, que Genoveva Pérez marcó el número telefónico de El Sol de Tlaxcala para denunciar que había burocratismo en la liberación de los cuerpos de sus familiares.

Menciona que le habían informado a su hija Fernanda que no tenían avances y que regresara en 15 días, sin embargo, investigó que ambos migrantes habían tenido como destino la fosa común.

-Si la gobernadora de Tlaxcala, Lorena Cuéllar Cisneros, estuviera frente a usted, ¿qué le solicitaría?

– “Le pido a la gobernadora que por humanidad nos apoye para que nos dejen libres los cuerpos, no sabemos qué pasa en la Fiscalía de Baja California, mi esposo y mi hijo ya se merecen un descanso”.

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Explica que ha sido un trámite de más de cinco meses, con tres pruebas de ADN y un trabajo de investigación cuestionado.

Así, Genoveva recibió una llamada telefónica de la Secretaría Particular del gobierno del estado, para decirle que iba a intervenir en la exhumación de los cuerpos y agradeció su gestión.

El 12 de febrero de 2023, 55 días después de la muerte de su esposo e hijo, Genoveva Pérez escribió en su cuenta de WhatsApp: “Te amo, mi rey hermoso, mi angelito, me haces mucha falta”.

Y es que todas las noches ella se comunicaba por teléfono con su hijo, para decirle que lo extrañaba y que pronto, muy pronto, estarían juntos. “Mamá, gracias por apoyarnos, estás muy cerca de nosotros, a dos horas de distancia en automóvil, estaremos juntos en enero de 2023”, expresaba en una de las llamadas telefónicas, revela Fernanda.

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Enfatiza que su madre trabaja horas extras a fin de pagar el traslado de los cuerpos de sus familiares. Todo esto porque ni la empresa de aluminio ni las autoridades de Baja California les ayudaron a través de la Dirección del Fondo de Ayuda, Asistencia y Reparación del Daño a las Víctimas y Ofendidos para el Estado.

“EXTRAÑARÉ A MIS POLVO”: GENOVEVA

La noche del martes 23 de mayo, a las 19:45 horas, los restos mortales de Gerardo padre y Gerardo hijo fueron recibidos por familiares, amigos y vecinos para dar el pésame. Los padres de Gerardo fueron los primeros en llegar al domicilio y abrazaron los féretros.

Genoveva no pudo trasladarse a su morada para despedir a sus seres queridos, ella sigue trabajando en Los Ángeles.

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Su única alternativa fue emplear las tecnologías y mediante una videollamada emitió un emotivo mensaje a esposo e hijo.

Al arribo de los féretros, Fernanda, la hija mayor, enlazó la llamada y mostró a su madre los restos mortales en el interior de su casa, entre sus primeras palabras pidió perdón por no estar físicamente en el momento tan doloroso y difícil para ellos. “Polvo, te lo llevaste, te pido que me lo cuides y no lo abandones en ningún momento, me diste unos hijos maravillosos y no tengo con qué pagar. Mi hermoso niño, me harás mucha falta, chaparra dales un beso en la frente”.

Luego, pidió a su hija que le cantara “Dejaría todo”, de Chayanne, para su esposo; mientras que para su hijo dedicó “Te quiero”, interpretado por Gloria Trevi.

ACTAS DE DEFUNCIÓN, UN CALVARIO

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Tras permanecer un mes en la fosa común, el trámite de las actas de defunción fue un martirio para la familia, los documentos fueron emitidos sin nombre.

Pero, la intervención de autoridades estatales permitió que los restos mortales de los Polvo fueran sepultados en el Complejo Funerario Los Ángeles de Tlaxcala, esto ocurrió antes de las 14:00 horas de este jueves.

A diferencia de la burocracia que vivió la familia Polvo Pérez en Baja California, para el traslado de los cuerpos, autoridades del gobierno de Tlaxcala, de la Diócesis y el ayuntamiento capitalino se solidarizaron en un acto humanitario.

  • La Organización indica que la feminización de la migración por cuestiones laborales, hasta mediados de 2020, en América Latina alcanzaba el 49.5 % con respecto a los varones

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  • La Organización Internacional para Migrantes señala que de la población que cruza hacia los EE. UU., el 40 % de los 38.5 millones de mexicanos lo hace por temas familiares; el 16 %, por estar con su pareja y un 18 % de los más de 110 mil tlaxcaltecas que viven allá, se debe a causas de empleo, el resto por otras razones.

*Con información de Fabiola Vázquez

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