Innovar. Demostrar. Elevar. Avanzar. Sostener. (I.D.E.A.S.). El 11 de febrero se celebra el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. Este año, se privilegia el papel de mujeres y niñas en la contribución de ellas a la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
“Necesitamos las perspectivas de las mujeres para asegurarnos de que la ciencia y la tecnología funcionen para todos”, publicó la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Visibilizar la importancia de las contribuciones de las mujeres a la ciencia y tecnología es una de las acciones más importantes para integrarlas desde niñas de manera más eficaz a la educación, capacitación e investigación en ámbitos como la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas, contribuyendo así a que la brecha entre mujeres y hombres en esta materia se cierre a mayor velocidad, desafío urgente pues pese a las enormes aportaciones que a lo largo de los siglos han regalado (sí, muchas de ellas jamás recibieron retribución económica alguna por sus inventos) a la humanidad, siguen sin ser francamente reconocidas.
Algunos datos son, que a pesar de la escasez de competencias en la mayoría de los campos científicos y tecnológicos, las mujeres representan solo al 28 % de quienes se gradúan en ingeniería, 28 % en inteligencia artificial y al 40 % de los licenciados en informática y computación; que cuando es mujer quien investiga, es peor pagada y tiene carrera más corta, se le publica menos y tiene muchos mayores obstáculos para ser considerada en los ascensos. En global, las mujeres suelen recibir menores becas en número y monto que los hombres y, aunque son el 33.3 % de todos los investigadores, solo el 12 % de quienes integran las academias científicas nacionales son mujeres. Datos aplastante y aún hay quien se molesta cuando se levanta la voz por la desigualdad que aun en este siglo, el de las mujeres, persiste.
La reciente pandemia de Covid-19 es marco inmejorable para exponer la condición de las mujeres científicas. La bioquímica húngara Katalin Karikó, hoy conocida como “la madre de la vacuna anti Covid”, pasó 40 años de su vida en la sombra pero su brillantez atrajo los focos mundiales cuando desarrolló avances claves e indispensables para las vacunas de Moderna y BioNTech, eficaces para evitar las muertes y secuelas graves del Covid-19.
En el mismo grupo selecto que Katalin Karikó, como precursoras de inventos que han cambiado al mundo, se encuentran, entre muchas otras, las destacadas mexicanas Eva Ramón Gallegos, quien liderando un grupo de investigadores logró eliminar el 100 % del virus de papiloma humano (VPH) sin incidir en estructuras sanas, salvando así la vida de miles de mujeres en riesgo de morir de cáncer de útero. Así también Sandra Pascoe Ortiz, desarrolladora de un material plástico 100 % natural y biodegradable a partir del nopal; y, Esperanza Martínez Romero, quien trabaja con bacterias respetuosas con el medio ambiente para favorecer el crecimiento de las plantas en ambientes con nitrógeno limitado. Pero hay más. Sin mujeres precursoras como la inventora y talentosa estrella de cine Hedy Lamarr, no existiría el GPS, WiFi o Bluetooth, la computación jamás hubiera conocido el lenguaje COBOL, creado por Grace Hopper, que hasta la fecha es el lenguaje comercial de programación más omnipresente; y, las tiras reactivas de orina, creadas por Helen Free y revolucionarias de las pruebas para diagnóstico de diabetes y embarazo, entre muchos, muchos otros inventos.
No sería posible cerrar estas líneas sin rendir tributo a Maria Salomea Skłodowska-Curie, universalmente conocida como Marie Curie, quien nació el 7 de noviembre de 1867 en Varsovia, Polonia. Marie Curie fue no solo la primera mujer sino la primera persona en recibir dos premios Nobel en distintas especialidades; Física (1903) y Química (1911), así como la primera mujer en ser catedrática de la Universidad de París y madre de otra científica premiada con el Nobel de Química, Irène Joliot-Curie. Ella, como miles, dieron la vida a, por y para la ciencia.
Con todos estos ejemplos y datos, ¿no será tiempo de entender que la inteligencia, capacidad de innovación, creación y dedicación al avance de la humanidad tiene absolutamente nada que ver con el sexo con que nacemos? Tributo, impulso, respeto, admiración. A ellas, a las científicas.