Los triunfadores tienen mucha suerte.
Si no lo crees, pregúntale a un fracasado.
Michael Levine
Como cada cuatro años, la efervescencia provocada por la justa mundialista, ha provocado una gran cantidad de expectativas, no solo lo que respecta al futbol, sino de todo aquello que lo rodea. Con seguridad este sería el tema de conversación con los amigos, como ocurría en todos los lugares donde se reúnen los aficionados al deporte más popular del mundo. Por eso, se podía observar a mucha gente portando la playera de la selección nacional, otros tantos, elaborando las quinielas, apostando a los equipos ganadores; algunos más confiando en que, esta vez, se presentaba la oportunidad de poder llegar al tan esperado quinto partido.
Con estas observaciones populares, llegué al lugar de las reuniones, donde ya me esperaban, no solo para conversar, sino, además para disfrutar de la taza de café acostumbrada; aunque el escenario no era el esperado, tomé mi lugar al tiempo que les preguntaba la razón de sus pesares, ¿Que les pasa, los veo poco animados? Pues es que aquí el riquillo -habló el amigo de la beligerancia- está molesto porque ya no podrá viajar a Qatar a ver jugar a la selección de México, pues como ya todos sabemos la selección nacional ha terminado su participación, en este torneo tan importante y ahora habrá que esperar otros cuatro años más…
Esperen un momento -dijo el amigo de la mesura- ya sabíamos que en este torneo se pronosticaba un fracaso, desde los nombramientos iniciales de jugadores, hasta los partidos de preparación, sobre todo porque el entrenador, nunca pudo demostrar, con claridad, cuáles eran sus objetivos, cada partido evidenciaba una pobreza estratégica, sus inventos, los pudo haber hecho cualquiera…
Tienes razón -dijo el amigo de la bonanza- todo lo que se hizo desde la llegada del entrenador, culminó con el fracaso que estamos viviendo, aunque hubo otro peor, el del 78, cuando el seleccionado, no logró conseguir un solo punto, en consecuencia, se regresó de Argentina, con la vergüenza en sus espaldas…
Ya que te refieres a la Argentina, -le interrumpieron- viene a colación el inicio de este torneo, pues la derrota sufrida con la albiceleste, nos vino a situar en una realidad a la que muchos, no queríamos enfrentar, por otro lado, desde el primer partido con Polonia, quedó definida la derrota, ya solo quedaban las posibilidades estadísticas, es decir la combinación de resultados, donde la posibilidad de poder conseguir el pase a la siguiente ronda, quedaba sujeta a este proceso…
Más allá de los pésimos resultados, quedan otras tantas cosas que señalar -una vez más habló el amigo de la cordura- el fracaso, alcanzó los estados emocionales de las personas, pues la esperanza de tener resultados diferentes a los anteriores, eran como un aliciente para olvidarse, aunque fuera momentáneamente, de las circunstancias actuales, donde las personas vulnerables podían tener un espacio de relajación y olvido; ahora hay que volver al presente y a las actividades cotidianas, aunque todavía pudiera quedar el interés de ver quién será el campeón del mundo.
Creo que tienes razón -le robaron la palabra- aunque hay quienes tienen otro tipo de opinión, por ejemplo, el que se refiere, a los contratantes de entrenadores, rechazando, a los extranjeros, que cobran multimillonarias cantidades de dinero, para que, con toda la tranquilidad del mundo se regresen a su tierra a disfrutar de lo inmerecidamente cobrado; así paso con el colombiano Osorio, y ahora con el argentino…
Para no quedarme sin opinar les dije: tampoco podemos olvidar que pesa en el ánimo de los mexicanos el estigma de la derrota, a pesar de toda la fuerza mediática que interviene en estos casos, así como las frases, que no sean podido borrar al paso del tiempo, por ejemplo, aquella de “jugaron como nunca y perdieron como siempre”, los “ya merito” o la del “si se puede al no se pudo” y otras tantas que nos ha tocado escuchar, desde el México 70, hasta el Qatar 2022, bueno, creo que son los que hemos podido vivir…
Eso merece otra taza de café -sugirió el amigo de la buena posición económica- cuantos buenos recuerdos no han dejado estos torneos, además, que lo mismo nos provocó en algún momento, que pudiéramos practicar este deporte, y ocasionalmente participar en eventos nacionales representando a Tlaxcala en diferentes estados de la República…
Por otro lado -prosiguió- creo que, como siempre, nos quedará el consuelo de elegir a quien le daremos el apoyo, y bueno, como a muchos que están en las mismas condiciones que nosotros, estaremos apoyando a Brasil, como en el México 70 y, desde luego, le negaremos a los argentinos el apoyo como se le dio en el 86, pues a ellos en parte les debemos la eliminación de nuestro equipo…
Dejemos el futbol a un lado, les sugerí, porque no podemos soslayar que la consecuencia de la derrota, también propició otro tipo de perdidas, la de quienes tenían la confianza de creer en buenos resultados y se abastecieron de todo tipo de productos, desde las populares camisetas, hasta de alimentos y bebidas, dicho de otra manera, aquí hubo quienes perdieron dinero, porque la derrota también los trastocó, ahora tendrán que malbaratar los productos para medio salvar lo invertido.
Pues bueno, alzó la mano el amigo de las contracciones, con todo y todo, me parece que después de lo ocurrido, nada más hay que decir, mejor cambiemos de tema y pidamos una nueva taza de café…