El Partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena) es el instituto a vencer. Adorado por unos y odiado por otros, controla el gobierno en el poder en México y en Tlaxcala, así como en la mayoría de los estados, así que el plan de sus opositores para los próximos comicios estriba en derrocarlo.
Su fortaleza, sin embargo, es vulnerable, porque muchas de las personas que han logrado cargos amparados en la franquicia y en la figura del presidente Andrés Manuel López Obrados, han dado malos resultados a la ciudadanía y han sido cuestionados por su forma de gobernar y de llevar la contraria a sus principios: “No robar, no mentir y no traicionar”.
Dicho de otra forma, sus representantes solo buscaron afanosamente llegar al poder porque sabían que tenían el triunfo en las manos. En ese principal interés, bajan la guardia y sus rivales políticos acechan sus debilidades. La ventaja para ellos, y no debería producirles felicidad, es que sus opositores todavía no recuperan la fuerza suficiente para dar la vuelta a Morena en los próximos comicios, aunque, eso sí, lo buscan todos los días. Explico:
1.- Anabell Ávalos Zempoalteca, excandidata del Partido Revolucionario Institucional (PR) al gobierno estatal recibió, en días pasados, un tricolor “tirado al piso”. Su llegada como presidenta del tricolor representa un gran reto.
No le será nada fácil, pero su arribo perfectamente “maquinado” desde el Comité Ejecutivo Nacional (CEN), activó las masas priistas que se habían vuelto pasivas durante el mandato de Óscar Amador quien, de hecho, fue “renunciado” al cargo. Era, como dirigente un cero a la izquierda.
Muchas veces, figuras priistas advirtieron desde los tiempos del presidente Ernesto Zedillo Ponce de León: “O cambias o te cambian”. Nadie hizo caso y así fue.
Ávalos, a quien consideraron desde el CEN la persona idónea para levantar al PRI, deberá, de entrada, poner fin a la simulación, renovar los comités municipales y hacer cambios en los grupos o corrientes internas. Esos dirigentes solo viven de un pasado que ya no existe. Tampoco logrará de momento, y eso debe ser el primer análisis real, volver a ser un partido poderoso, como el que gobernó el país por más de 70 años y que ganaba en automático.
Su objetivo, de momento, no debe ser Morena. Ser competitivo sería lo ideal, pero si aprovecha los errores del partido en el poder, seguramente logrará más que eso.
2.- El Partido Acción Nacional (PAN) tampoco vive un panorama alentador. Su joven dirigente Miriam Martínez es entusiasta, pero no es suficiente. Los grupos al interior viven desbalagados y ávidos de tener espacios, no solo para promover al instituto, sino para vivir de la política. Debe poner fin a las “islas de poder” partiendo de la idea de que, en el pasado inmediato, solo cuatro personas controlaban la toma de decisiones, eso ya no funciona.
El problema del PAN es el mismo PAN. Muchos miembros de ese instituto viven en el pleito y evitan el fortalecimiento. Mariam Martínez ganó y bien, pero necesita unificar, la división no ayuda. Sus pleitos, por ahora, tampoco deben ser con Morena, su prioridad será meter en orden a los propios panistas.
3.- En el Partido de la Revolución Democrática, al dirigente Julio César Pérez nadie la hace caso, quien controla es el diputado local Manuel Cambrón Soria. El primero solo está de parapeto y el segundo decide directrices y políticas internas para recuperar al partido de su peor caída electoral. Su problema tampoco debería ser en este momento Morena. El suyo se llama “sol azteca”.
4.- El de los hermanos Héctor y Serafín Ortiz Ortiz, el Partido Alianza Ciudadana, sigiloso, busca reposicionarse. No está ni con “Dios ni con el Diablo”. Saben mover bien sus cartas y sin que lo digan públicamente, son aliados naturales de Morena y de la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros.
El resto de los institutos políticos “satélites” solo busca cómo seguir viviendo del erario. Y esperan de último momento para saber a quién ofrecerán sus servicios y escaso capital. Al tiempo.
EPÍLOGO…
1.-EUFORIA.. Eso fue lo que causó Claudia Sheinbaum, jefa del gobierno de la Ciudad de México en su segunda visita a Tlaxcala. Guste o no, Morena y sus representantes todavía siguen partiendo plaza.